1-Las tejeras; Gerencio Castro
2.-La escuela; Mª Luz Fernández
3-La Caridad ; Mª Luz Fernández
4-Ambulantes...;Mª Luz Fernández
1-LAS TEJERAS

 
Gerencio Castro nos cuenta que en el pueblo todavía pueden verse los restos de varias tejeras, una de las pocas industrias que ha tenido Castro del Condado. Los últimos que recuerda dejaron de producir por los años sesenta del pasado siglo.
Una de las tejeras llamada DEL TIO SINDO, fue levantada por GUMERSINDO LLAMAZARES, ( pag 7 de genealogías). Estaba casado con LAUDELINA CARMENES y se trasladaron a vivir de Vegas del Condado a Castro . A esta tejera venían a trabajar los tejeros asturianos . Estos eran temporeros que emigraban desde la región de Llanes a toda España, habitualmente durante los meses de mayo a octubre. Todavía se recuerda a uno de aquellos tejeros, JOSE al que acompañaban sus hijos : Salvador, Rafael y tambien a veces dos chicas. JOSE , del que no recuerda su apellido, era un artesano típico de aquella región. Procedían de MERE y también era madreñero, recordandole tanto fabricando ladrillos y tejas como haciendo madreñas , habitualmente en casa de EULOGIO FERNANDEZ.
Los hijos siguen manteniendo relación con algunos habitantes del pueblo y todavía se visitan tanto en Meré como en Castro. http://desdeasturias.com/asturiasbasica/rutas.asp?idruta=26
Hacia la mitad del siglo XX coincidiendo con estos tejeros, se abrió otra TEJERA a la salida del pueblo, camino de Vegas. El dueño era un veterinario de este pueblo y la tejera aún lleva su nombre : La tejera de GOYO .El trabajo los realizaba el TIO VITALINO, casado con BELARMINA que vivían en el “barrio de abajo”. Los hijos emigraron .Hoy su casa ha sido modificada , y al igual que el resto de edificios de esa zona, están habitados por nuevas familias que no tenían raices en Castro,
Se han encontrado restos de otro horno posiblemente medieval, cerca del camino que lleva al cementerio y todavía hay topónimos : VALDE FORNOS , que parecen indicar que este tipo de industria ha sido continuado durante siglos, aprovechando el tipo de tierra arcillosa que se encuentra en esos lugares. ( barreros)
Restos de las antiguas tejeras
 
Para tener una visión de conjunto de estas industrias y los fenómenos emigratorios que generaban, adjuntamos un par de textos encontrados en estudios de etnografía asturiana: http://desdeasturias.com/asturiasbasica/rutas.asp?idruta=26 A partir de la Edad Media la producción de ladrillos y sobre todo tejas, conocida en Asturias desde época romana, aumenta paulatinamente con el objeto de sustituir a otros materiales constructivos más livianos y perecederos. El uso de la teja, asociada hasta entonces principalmente a iglesias y casas fuertes se difunde y populariza poco a poco. Al menos desde el siglo XVII se tiene constancia de la existencia de cuadrillas de campesinos llaniscos que se desplazaban temporalmente para fabricar teja y ladrillo a otos puntos de Asturias, Castilla y Vizcaya.
Desde entonces el oficio de tejero itinerante se consolida y se mantiene vivo hasta mediados del siglo XX, adquiriendo tintes gremiales; los tejeros de llanes inventaron un argot o lengua especial y secreta para comunicarse entre ellos llamada xiriga(jerga). Los desplazamientos tenían lugar entre abril o mayo y San Miguel de septiembre o principios de octubre, aprovechando los meses más calurosos, y en algunos casos afectaban a la mayor parte de la población masculina de un pueblo ,o un valle.
Las cuadrillas eran contratadas de forma oral por el amo de la tejera. Se comenzaba a trabajar desde niño, en torno a los diez años, y la edad y la experiencia permitían ascender de categoría laboral dentro de la tejera. La sobrecarga de trabajo empeoraba las condiciones de vida de los tejeros, de por sí muy duras y precarias.
Las tejeras estaban situadas en lugares apartados de los pueblos y constaban básicamente de una barrera o cantera de barro, una era donde se tendía a secar el material y un horno para cocerlo. El barro se pisaba o amasaba en lagares, comúnmente cavados en el suelo y las tejas y ladrillos se moldeaban sobre maseras o bancos de trabajo.
Cada miembro de la cuadrilla tenía su función específica, y el organigrama estaba formado por el amo, un encargado,cavadores, pileros, maseristas, tendedores, cocedores, pinches y cocineros.
 
Descripción:
Los antiguos tejeros o tamargos de la región de Ribadesella llevaban una vida de trabajo y miseria. Contratados por el man o jefe, que los explotaba, abandonaban su domicilio en cuadrilla para emplearse desde mayo a septiembre en otros concejos asturianos y también en zonas por lo general lindantes con la región. Su vida era muy penosa, durmiendo a teya vana, es decir, sin otro techo que el tejado, comiendo poco y mal y trabajando en condiciones normalmente infrahumanas. Utilizaban como jerga o lenguaje gremial, la xíriga, parecido al bron de los caldereros; era su herramienta de defensa y supervivencia ante la dureza de sus desplazamientos y condiciones de vida.( Jose Manuel Feito).
El proceso de producción de las distintas piezas fabricadas por los tejeros empezaba por cortar el barro en finas lajas; luego se llevaba hasta la era y allí se dejaba al sol hasta el atardecer, en que, caliente, se echaba al lagar para ser amasado. A continuación se manipulaba con distintos instrumentos: el rasero, el cocín , el marco, el punzón, etc. Las piezas elaboradas por los tejeros (tejas y ladrillos, básicamente) eran colocadas en la era por los tendedores; después de secar, iban a parar al horno. Era una tarea muy dura en la que participaban distintos artesanos: el cavador, elmaserista, eltendedor, elpinche, elcocedor, etc..
Un libro titulado - Dialectos jergales asturianos. Vocabularios de la xíriga y el bron ( Oviedo 1921) .Recientemente han sido recogidas y estudiadas todas estas hablas en una publicación coordinada por Xuan Xosé Sanchez Vicente; Xírigues. Lengua y vida de los artesanos asturianos ambulantes ( 2004).
 Gerencio Castro Castro- 2006
©www.castrodelcondado.com

2-Mi primer día en la escuela
 
Eso sucedió a primeros de octubre del año 1936, entrado ya el otoño. Aquel día tuve que madrugar, seguro que mi madre ,Antonia Gago y mi abuela Obdulia , tuvieron que despertarme. Un mes antes yo había cumplido los seis años; hasta no cumplir esa edad no nos admitían en la escuela .No recuerdo como iba vestida , pero supongo que me pusieron un vestido de los que ya no servían a mi hermana, varios años mayor que yo y me sobraría por todos los lados.Que mas daba! Eran tiempos de guerra.Recuerdo que en los años siguientes , me ponía un abrigo de mi hermano, que era dos años mayor y que seguramente había usado mi otro hermano , que me sacaba siete años. No quería ponérmelo porque era de chico y quizá por ese disgusto ha quedado grabado en mi memoria..Reconozco que me abrigaba y además se ahorraban los guantes, porque me sobraban varios centímetros de mangas.
En aquella época todavía no había calefacción, el único calor era el que daba el brasero del sr. maestro D. LEONARDO GONZALEZ. Era un brasero “de camilla” con dos asas .Todos los niños queríamos salir con el brasero a buscar brasa en casa de cualquier vecino, porque si a la salida ibamos con las uñas en la boca, procurando calentar los dedos con nuestro aliento, al regreso podíamos venir calentitos colocando las manos casi tocando las brasas rojas como ascuas.
Llevaba, como todos, el silabario y los libros usados anteriormente por nuestros hermanos; en casa ya me habían enseñado las vocales y algunas consonantes. Que tiempos! , hoy algunos niños de cuatro años , saben leer como papagayos Recuerdo LA ENCICLOPEDIA DE LAS CUATRO REGLAS.La usamos los cuatro hermanos y quedó en buenas condiciones. Mi padre decía que a los libros había que tratarlos bien, que eran el mejor tesoro del hombre. Que razón tenía!Tambien nos decía:” si meteis en la cabeza las cuatro reglas de esta Enciclopedia os defendereis en la vida”. El libro no era muy grande , tenía unos cinco centímetros de grosor : geometría, Gramática,Geografía, Aritmética y un poco de Historia.
Cuando mi padre era niño, no tenían escuela en el pueblo. Les daba clase un señor de Vegas del Condado llamado JUSTO CABEZAS. Nunca he sabido si lo de Cabezas era apellido o un apodo. Les enseñaba las letras y los números, según me contaba él, en el portal de la Iglesia. Que nosotros tuviéramos un local como escuela, era un gigantesco avance para la generación de mis padres. Nunca pudieron sospechar que sus hijos tuvieran escuela, enciclopedia, pinturillas de colores, plumas “ de codo” de la mejor calidad y pupitres.. Ahí es nada ¡
Teníamos los tinteros en un orificio de la mesa y con las plumillas “ de codo” hacíamos los garabatos. Intentando hacer las muestras que nos ponñia el maestro , de tanto mojar la pluma se nos iba quedando la tinta desparramada por toda la mesa. La limpiábamos con la manga , “zig-zag” !mocos y tinta por toda la cara .Regresábamos a casa hechos un asco.
Don LEONARDO tenía una regla de madera de unos 22 cms de larga , cinco o seis de ancha y uno de grosor aproximadamente.Cuando la usaba: pobres uñas!.mandaba poner las uñas juntas, los cinco dedos agrupados y castigaba según “ el delito”.Si creía que era grave”soplaban las uñas”; digo soplaban porque a las niñas nunca nos castigaba tan fuerte.Cuando mandaba a los chicos poner las uñas en posición de castigo, estos las ponían , pero cuando iba a dar las quitaban de forma instintiva con tanta rapidez que la regla daba en el vacío. Si a la segunda vez, D.LEONARDO no acertaba…pobre cabeza!
Al entrar en la escuela se le daba los buenos días o buenas tardes con el brazo en alto y la mano abierta: “buenos días tenga usted”. Había un niño, al que castigaba con frecuencia, que se le entendía muy mal cuando hablaba porque lo hacía de prisa y un poco atropellado.Este en vez de decir buenos días, decía:”buena mierda para usted!” y se quedaba tan feliz. Era una venganza por los castigos, decía él.
Cuando ya estabamos todos , se rezaba el padrenuestro un avemaría y se cantaba : “Viva España, alzad los brazos hijos del pueblo español…”
Cuando llegaba a casa , debia ir hecha un desastre entre la tinta y mocos de la cara y mangas, la tiza etc…Algunas veces en los primeros tiempos , cuando era mas niña, hasta me orinaba por no pedir permiso al maestro para salir a la calle y hacerlo allí. No había wateres o servicios y había que orinar en cualquier rincón o esquina de la calle; no nos dejaban ir a casa para eos menesteres.
Yo resistía en aquellos tiempos lo que podía porque no me atrevía a pedirle permiso al maestro; cuando llegaba a casa, me metía en una cuadra y estaba media hora” haciendo pis”
No existían cuartos de baño en las casas , asi que hala! de cuclillas en la cuadra.Mas de una vez al levantarte con las piernas adormiladas, perdías el equilibrio y paf!, tomábamos asiento en todo el terreno orinado. Cuento esto para que sepamos dar importancia a estos “lujos “ actuales que nos pasan desapercibidos , como la calefacción, el cuarto de baño, los retretes etc.etc
  En la escuela , entre los refajos de lana y los piojos que nos visitaban de cuando en cuando, parecía que teníamos el llamado “baile de san Vito”, sobretodo algunos niños y entre ellos estaba yo. Llegaba a casa rascandome la cabeza- (nunca teníamos parasitos en el resto del cuerpo).Mi hermana mayor ESTHER ,lloraba porque tenía miedo a que se los “pegara” y la verdad esque ella nunca los tenía. La madres de los niños con parasitos se volvían locas. Mi madre se sentaba en una silla del corral me ponía la cabeza en su regazo y a despiojar…Después nos pasaba un peine de púas cerradas y con la cabeza para abajo nos peinaban para arrastrar a los piojos que no habían encontrado. No nos lavaban la cabeza con frecuencia porque decían que era malo, quizá las niñas mayores se lavaban mas a menudo para estar “guapas” y esa higiene les libraba de los parásitos.
Nos decían que se cogían , muchas enfermedades teniendo la cabeza humeda.Durante la guerra y los primeros años de la posguerra seguía habiendo parásitos, aunque a los 11 o doce años ya nos lavábamos nosotras la cabeza y empezaron a desaparecer. Mi padre sufría cada vez wque me veía con la cabeza mojada y decía que me iba a volver loca de tanto lavarla y eso que lo hacíamos una vez o dos al mes. Lo raro es que no nos hayamos quedado calvas con tanta mugre. La lavábamos con bolas de lejía que se disolvían y eran de lo mas agresivo; pero a los piojos no les hacían “mella”., seguia por un tiempo llegando a casa con alguno de esos habitantes en la cabeza.Entonces ya me tocaba llorar de rabia y asco. Había pasado la época en que me gustaba que mi madre me pusiera la cabeza en su regazo y me peinara buscando los parásitos…
Don LEONARDO el señor maestro no era malo, mas bien yo diría que era muy bueno. En los ocho años de escuela , los niños de mi generación solo hemos tenido a d. Leonardo como maestro. A nuestra mentalidad, nos parecía que algo debía haber en su mente que le torturaba, nunca pensábamos que podíamos ser nosotros ( hoy se llamaria estrés profesional …) A veces hablaba solo y se le notaba como ausente; lo aprovechábamos los niños para correr por la escuela de un pupitre a otro y cuando el bulicio era demasiadpo estrepitoso…volvía a su ser y se armaba “la marimanuela”, haciendo buen uso de la famosa regla. Quizá le dába lastima nuestra común miseria y nos dejaba hacer , haciendose el distraído hasta que nosotros “ nos pasábamos” en nuestro comportamiento. Quien sabe!
  Recuerdo que a todos los niños nos hicieron unas banderitas de papel con los colores de la bandera española en un palito delgado y el día que el señor maestro nos las mandaba llevar a la escuela, para nosotros era como una fiesta: nos ponían en fila con la banderita en la mano izquierda y la derecha en alto cantando:”Cara al sol con la camisa nueva….” Y veíamos a unos señores del pueblo con la camisa azul y unas flechas bordadas en rojo que nos decían tambien con su mano en alto: ESPAÑA ¡ y los niños contestábamos gritando : UNAAA! Seguían:ESPAÑA! Y nosotros GRANDE EEE !…ESPAÑAAAAA y nosotros LIBREEEE ¡ ARRIBA ESPAÑA! Terminaban ellos.
Los niños no entendíamos nada, pero nos gustaba aquel desfile de las banderitas, era algo divertido que nos sacaba de la rutina de la escuela.A veces nos llevaba al pueblo de Vegas donde nos uniamos con otros niños y sus banderitas…aquello ya era una fiesta!
Entonces unos señores nos hablaban desde el balcón de l Ayuntamiento y nosotros no nos enterabamos de nada; se oía con frecuencia la palabra “comunismo”, que debía ser algo asi como un mal muy grande según decían ellos..En el centro de las banderitas llevábamos una estampa, que suponíamos que era quizá para ahuyentar a ese diablo malo llamado comunismo…
 
En la escuela hacía mucho frío. Había niños con sabañones: los dedos se les ponían inflamados y dolían y picaban a partes iguales. El señor maestro y los padres acordaron que los niños podían llevar braseros de casa. Los hicieron artesanalmente con latas grandes de conservas de chicharro o sardinas, ( en las casa de los labradores se compraba el escabeche en latas grandes). Las latas las clavaban al extremo de un palo grueso , nos ponían ceniza y sobre ellas brasas de roble. Que humareda se formaba!. Cuando D. LEONARDO se paseaba por la escuela y parecía “ ausente” hablando solo, nos agazapábamos debajo de las mesas para soplar y avivar las ascuas. Parecía que estabamos haciendo carbón vegetal.
Los recreos eran muy divertidos. Jugábamos al hoyo con alubias desde una distancia de tres metros aproximadamente, y la que no entraba dentro del hoyo había que “pitarla” ( lanzarla) con el dedo pulgar el indice y el corazón hasta hacerla caer en el hoyo. Llevábamos las alubias en unas bolsitas de tela que hacíamos en casa. También jugábamos a botones; esto era un suplicio para las madres, pues les arrancábamos de cualquier prenda de ropa .Si eran bonitos tenían mas valor. También jugábamos al : “castro”, a la “pita ciega”, al “milano”, a la “esquinita”, al “escondite”, a l “manro”, a “las tabas” , a la “comba”, al “zorro”...etc.
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También teníamos religión. Un día a la semana Catecismo e Historia Sagrada. No había entonces sacerdote en el pueblo, venía el que vivía en Vegas. Tampoco nos daban siempre la catequesis en la escuela, en ocasiones lo hacían en el portal de la Iglesia.Si el maestro castigaba con la regla en las uñas, había sacerdotes que a los niños que no sabían bien el catecismo del Gaspar Astete , les levantaba del suelo tirando de las orejas. Todavía recuerdo como le levantaron así a FERNANDO REGUERAS, cuando vivía en Castro de niño; como tenía que trabajar pues estaba de empleado, llegaba tarde y se atollaba un poco cuando le preguntaban porque también era algo tímido y le costaba arrancar...Pero como a él ,a otros niños también les repiquetearon bien las orejas :cry:
 
Luz Fernandez García
©www.castrodelcondado.com
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